lunes, 26 de diciembre de 2011

iLusiones

Que no me haga ilusiones dices. Fantástico, sí, me parece fantástico, igual de fantástico que esos planetas a los que fuimos de la mano tras abrirme la puerta de la celda monócroma en la que estaba encarcelado. ¿Cómo después del baño de colores que nos hemos dado noche tras noche, me pides que no me ilusione? ¿A qué llamas ilusión si no a ésto? Deshazte de mí si quieres, pero búscate una excusa mejor, no pretendas llenar mi mundo de colores y pedirme que siga viéndolo luego en blanco y negro. En realidad te entiendo, y sé que tú me entiendes, es al mezclarnos cuando dejamos de entender. Y como sé que no vamos a dejar de mezclarnos, nunca entenderé porque no nos llegamos a entender. ¿Entiendes lo que quiero hacerte entender?

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