martes, 31 de julio de 2018

Bajo y Voz


¿Por qué bajo y voz? Había aventuras más sencillas. Ya había voces agudas en los 80’s y bajistas en tu generación. Nunca nos gustó lo convencional.

Domingo. Las motas de polvo ingrávidas se impacientan en el único rayo de sol que entra en la habitación.

Entro yo con el bajo. Cambio algunas notas, me siento cómodo en esta canción, hasta el punto de hacer pequeñas modificaciones que no desentonan. Te tocas el pelo, sonríes. Tu turno, reina:

You leapt from crumbling bridges watching cityscapes turn to dust
Filming helicopters crashing in the ocean from way above

Ya encontraste el tono, vamos a por el estribillo:

Got the music in you baby
Tell me why
Got the music in you baby
Tell me why
You've been locked in here forever and you just can't say goodbye

Ahora sonreímos los dos, la primera parte nos sale genial, cuantas tardes de ensayo y error:

Kisses on the foreheads of the lovers wrapped in your arms
You’ve been hiding them in hollowed out pianos left in the dark

Got the music in you baby
Tell me why
Got the music in you baby
Tell me why
You've been locked in here forever and you just can't say goodbye

Ahora viene lo más complicado; aguantar las ganas de besarte:

Your lips
My lips
Apocalypse
Your lips
My lips
Apocalypse
Go and sneak us through the rivers flood is rising up on your knees
Oh please
Come out and haunt me
I know you want me
Come out and haunt me

Y como me arrepiento ahora de haber aguantado esas ganas, de cambiar las cuerdas del bajo por las curvas de tu cuerpo, el sofá por la cama:

Sharing all your secrets with each other since you were kids
Sleeping soundly with the locket that she gave you clutched in your fist

Me equivoco justo al final, ¿lo notaste? Pero no quiero parar, sigamos:

Got the music in you baby
Tell me why
Got the music in you baby
Tell me why
You've been locked in here forever and you just can't say goodbye
You've been locked in here forever and you just can't say goodbye

Por todas esas tardes de bajo y voz juntos, por lo que fuimos, por nosotros, última estrofa:

Oh
When you’re all alone
I will reach for you
When you’re feeling low
I will be there too

Y ojalá pudieras cumplirla en este momento.

¿Por qué bajo y voz?


viernes, 27 de julio de 2018

La Ventana

El sonido de la puerta le sobresaltó y al intentar reaccionar para no caerse, tiró el vaso de cristal que tenía en la mesilla de al lado, rompiéndose este y derramando la leche con cacao por el suelo de madera de la habitación.

Se había quedado dormido, una noche más, mirando los descampados que tenía frente a su casa, y a los vecinos pasear de mala gana a sus perros a última hora del día. Siempre desde la seguridad que le proporcionaba tener la luz apagada y no ser visto desde afuera.
¿Pero qué había sido ese ruido? Una corriente de aire quizás, si no viviera solo en aquella casa habría pensado que alguien intentaba entrar a su habitación.

Se desperezó, estirando los brazos y levantando los pies descalzos de la alfombra que ponía en los pies del sofá de una pieza que enfrentaba al amplio ventanal que daba al exterior. Hizo ademán de levantarse con el propósito de recoger los cristales rotos del suelo, y limpiar el líquido derramado, cuando volvió a suceder. Aquella misteriosa luz, en el séptimo piso del bloque de viviendas abandonado que se encontraba al otro lado del descampado, se había vuelto a encender. Giró la cabeza violentamente hacia el reloj-alarma, y los números rojos parpadeantes hicieron que un sudor frío le recorriera la frente. Las tres de la madrugada; 03:00 a.m.

Se incorporó, sin preocuparse de los cristales en el suelo y pegó la cara a la ventana, sabiéndose oculto en la oscuridad. La luz se encendía solo en la habitación más próxima a la cara oeste del edificio, era una luz tenue, incandescente, de lámpara antigua, amarillenta. Quedó inmóvil en esa posición los diez minutos que sabía iba a permanecer la luz encendida, y transcurrido ese tiempo, con el mismo parpadeo eléctrico de todas las noches, la luz se apagó.
(Continuará)

Me niego

Cambié mi calendario lunar por tormentas de arena. Y los días del calendario por ecuaciones diferenciales.

Descubrí que la soledad es tan solo el sumatorio de todo los momentos que no paso contigo, que te sueño, que aún paseas a mi lado.

Anhelo sin hache.

Quizás nuestro moto siempre tuvo una séptima marcha que no descubrimos por estar entre dos números racionales.

Habría bastado con despejar la raíz cuadrada de menos uno y añadir esa i minúscula como prefijo de la cordura.

Ya no me gustan las espirales cuya división de radios no sea múltiplo de los agudos que tenía tu voz.

Ni el oleaje sin armónicos de Fourier de nuestras Paulaners.

La caja con libros que me enviaste desvela un compartimento nuevo cada día. Me río de Schrödinger. El gato hace tiempo que murió.

“Say no more…” canta Albert Hammond Jr.