domingo, 26 de marzo de 2017

Cenizas

Ríos de lava marchita rodean el antiguo poblado indígena. El calor se siente victorioso y hace arder las milenarias hiedras que cubren su casa. Ella se niega a abandonar su hogar, la morada de sus recuerdos. Generaciones fieles a la caprichosa geografía de la selva que ha oxigenado sus sueños más íntimos. Último habitante de una estirpe de oráculos del pasado, de historiadores del futuro. Y en su largo y canoso cabello prenden los deseos inhibidos de una juventud interrumpida, frustrada tras el precoz amanecer de promesas atemperadas. Suspiros que preceden al sollozo del último haz de luz. Preludio melódico de oscuridad. Despedida entre llamas de las cuatro estaciones de una vida que nunca vivió.