viernes, 10 de febrero de 2017

Vida

El miedo al paso del tiempo, esa funesta sensación tatuada en la piel desde que nacemos. El visible deterioro del cuerpo, la lenta agonía del alma. Irrecuperable fuente de vida, ramificada en infinitos afluentes que no desembocan en ningún lugar. Decisiones que no fueron tomadas, caminos abandonados a medio andar. Y cada mañana levantas con profundos surcos que sabes que no podrás arar, ni cultivar. Calcinados árboles sin frutas, el olor marchito de los días sin luz, de las noches de interminable oscuridad. Devastador y egoísta, absorbe todo lo que anhelas, ni los sueños escapan a ese vórtice antropófago.
Trastoca los matices de colores, convirtiendo el mundo en escalas de grises cada vez más opacas. Distorsiona el reflejo irreal que con sonrisa arcaica nos devuelve el cruel espejo de la vejez.

La impotencia de saberte vencido, de observar como se deslizan los granos de ese reloj de arena primitiva entre tus frágiles dedos.

El mareo que me provoca esta falsa invulnerabilidad.

jueves, 2 de febrero de 2017

Relatividad Inversa


Fueron tus ojos los que sugirieron la existencia de este portal hacia otro multiverso relativista. La modulación del color del iris con cada estado de tu alma, el pestañeo espontáneo tras cada sonrisa. Tus labios terminaron de guiarme hasta el pomo cuántico del portal. Y lo traspasé, sin asustarme al oírlo implosionar tras mi paso. Allí estabas, dejando un caminito de plasma poético para guiarme hacia tus brazos. Susurrabas promesas de supernovas emocionales entre acordes de un arpa cósmica que acariciabas sin dejar escapar al más travieso de los armónicos. Me enredabas entre tus teorías de cuerdas, torturándome con cosquillas en infinitas dimensiones. Cuando caía agotado en tu pecho, me ofrecías algodón de materia oscura, combustible del sol que iba creciendo en mi interior, decías. Te reías del espacio, te burlabas del tiempo, bailabas entre anillos planetarios en tu cosmos particular, inaccesible. Cuantos intentaron unificar las cuatro fuerzas universales sin añadirte a la ecuación. Indeterminación matemática más allá de Orión,  álgebra booleana  dando saltos sobre nuestro destino sideral. ¿Dónde acabas tú, cuando empiezo yo?

No olvides que incluso un gigante carmesí, puede acabar convertido en desolado agujero negro. Imagina qué sería de mí en este nuevo universo sin ti. Deja a la física seguir jugando con nuestra nueva realidad. Sonríe del revés.