Hay llamas que prenden sin oxígeno,
que enfrían al tacto,
Y envuelven el alma
en un aroma ajeno.
Al igual que existen conversaciones mudas,
de miradas intercaladas,
que juegan al escondite
entre abrazos imaginarios.
Y no es más amarga la lágrima
cuando se derrama por tristeza
si el beso aún arde en los labios,
Cuando ya no se está cerca.