Ya lo han hecho otros con el fondo marino, con los lobos ibéricos, ahora les toca a los ogros. Demos una serie de pautas para tratar con estos extraños seres.
En primer lugar, no te sorprendas cuando le preguntes a un ogro qué tal está y te conteste con un color. Es muy típico en ellos; ¿Qué tal Sr. Ogro? -Pues he empezado el día muy magenta pero me estoy poniendo de un cyan...
No intentes quedar a una hora humana con un ogro. Los ogros no tienen tal concepto del tiempo, ellos lo calculan con besos. Así pues, es normal que si preguntas a un ogro cúanto tiempo hace que no come hojas de almendro te contesté: 534 besos.
Los números. ¡Ay qué lío tienen los ogros con los números, y cuánto les gustan! Odian la manía humana de usar siempre expresiones como: He ido a tal sitio 1000 veces, cientos de veces. No, un ogro rara vez usará números enteros. No te asustes si ves a un ogro llegar a tu tienda de mariposas gigantes y te pide raíz de 2 de estos maravillosos seres alados.
Pero no todo son excentricidades, en invierno por ejemplo, te encantará tener un ogro cerca para dar un paseo, sobretodo si vas de sus calentitas manos. Eso sí, vuelve pronto a casa, cuentan las leyendas que nadie ha vuelto con vida de la cueva de un ogro más allá de los 115,65 besos después de medianoche.
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